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La Feria del Libro de Miami,
¿pasada de moda?
Por Modesto Arocha*
La edición de la Feria Internacional del Libro de Miami de este año
2011 excluyó la presentación de libros autopublicados, aquellos en los
que el autor paga la publicación. Al menos eso notificó por escrito a
dos autores que publicaron con Alexandria Library, sin preguntar
siquiera si sus libros eran autopublicados (uno de ellos no lo era).
Resultó más fácil vetar a la editorial sin haber anunciado previamente
esa política en la convocatoria. No juzgaron a los libros por el
contenido, sino por la editorial.
Curiosamente, los dos libros rechazados por la Feria de Miami habían
sido aceptados previamente por la Feria de Guadalajara de este año.
¿Guadalajara más democrática que Miami? Una pregunta que ahora mismo
se me hace difícil responder.
Otro dato que debe parecer raro es que la Feria del libro de Frankfurt
programó oficialmente este año sesiones sobre la autopublicación y los
eBooks. A propósito, ¿se habrá enterado la Feria del Libro de Miami
que existen los eBooks?
Me gustaría conocer públicamente las razones de quienes tomaron esta
decisión, porque la Feria del Libro de Miami se nutre de fondos
públicos. Como estoy dolido, dejo a otros el ejercicio legítimo de
explorar las razones de estas acciones, que no me parecen razonables.
The New York Times Book Review
y una idea pasada de moda
Pero la Feria del Libro de Miami no está sola. La prestigiosa revista
The New
York Times Book Review
no acepta títulos de libros
autopublicados. Lo justifica de este modo:
"Nuestra idea,
que puede estar pasada de moda,
es que con el gran
volumen de libros que
publican cada año las editoriales
tradicionales, y que beneficia a tantos autores, es casi seguro
que todos los libros de
mérito encuentran lugar en alguna de esas prensas".
Pues sí, creo que esa "idea" está pasada de moda e implica dos cosas:
a) si un libro tiene que autopublicarse para ver la luz es porque es
inferior.
b) si un libro encuentra un editor tradicional es
porque es un libro de mérito.
Sobran los ejemplos de excelentes autores que han autopublicado alguna
de sus obras: José Martí, Lezama Lima, Leví Marrero, Walt Whitman,
Edgar Allan Poe, Alejandro Dumas, Ernest Hemingway, Stephen King,
Thomas Paine, Upton Sinclair, Mark Twain... Por otra parte, muchas
grandes editoriales publican chatarra bien escrita
explotando la fama de un autor, o convirtiendo en autor a un famoso,
sin atender la virtud del contenido.
Esa política de The New York Times Book Review
puede deberse a una razón más profana:
proteger la gran industria editorial de Nueva York.
Es siempre un ejercicio legítimo explorar las probables razones
ocultas de una acción irracional.
Los escritores quieren escribir libros, no fabricarlos ni venderlos.
Pero si en estos momentos se sientan a las puertas
de las grandes editoriales, el 99.9% de ellos esperará por las
calendas griegas.
La crisis de lo tradicional
La industria editorial tradicional está en crisis por desdeñar el
progreso tecnológico que las editoriales de autopublicación abrazaron.
Veamos:
·
La distribución de libros a través de las librerías
tradicionales, al menos en Estados Unidos, entró en picada. Amazon (y
similares), más un eficaz servicio postal, están acabando con ella.
Cualquier libro se puede encargar desde la casa a mucho mejor precio.
Borders, la segunda cadena de librerías en Estados Unidos, quebró este
año. Barnes & Noble, la primera, está en capilla. Si sobrevive es
porque comenzó a vender otras cosas que libros.
·
El lector vuelve la vista de la tinta a los dots. Un eBook
cuesta varias veces menos que el mismo libro en papel. Se comienza a
leer al instante, no pesa y no utiliza espacio en el anaquel. En estos
momentos más de la mitad de los títulos se leen –en Estados Unidos– en
lectores electrónicos (eReaders, computadoras y teléfonos celulares
inteligentes). El eBook no necesita muchos de los servicios que
prestan las editoriales tradicionales: diseño tipográfico complejo,
impresión en papel y distribución en librerías físicas.
·
Las grandes editoriales casi no hacen nada diferente de lo que puede
hacer un autor por sí mismo para la promoción de su libro:
reseñas, presentaciones y alguna bulla en la Web. Si un libro es
realmente bueno basta con promoverlo un poco. Los lectores se encargan
del efecto dominó.
·
Se puede contratar servicios editoriales on-line de excelentes
editores profesionales, algunos excretados por la industria
editorial tradicional.
·
Muchos autores importantes ya no encuentran beneficios en un editor
arrogante que ni siquiera les consulta acerca de la portada de su
libro y que ofrecen royalties por debajo del 10% del precio de
venta.
*Presidente de
Alexandria Library, editorial miamense desde 1995
Artículos sobre el tema:
La Feria del Libro de Miami, ¿pasada de moda? / Modesto
Arocha, editor
James Joyce y José Martí hubieran estado vetados en la Feria
del Libro de Miami / Marlene Morleón, editora
Feria del Libro de Miami excluye ediciones de autor /
NeoClubPress
A propósito de un
artículo de Modesto Arocha
/
Denis Fortún, escritor
Feria Internacional del Libro de Miami, censura china,
Armando Añel, escritor
Más sobre la Feria de Miami y los libros autopublicados /
Ramón Freyre
La Feria
Internacional del Libro de Miami y la monopolización
/ Ángel Velázquez Callejas, historiador
Valor literario en
la Feria Internacional del Libro de Miami
/ Manuel Gayol, escritor
Nota aclaratoria sobre exclusión en Feria del Libro de Miami
/ Modesto Arocha, editor
Entrevista en Radio Miami a Modesto Arocha
La
autopublicación, la Feria de Miami y un libro independiente
/ Zahylis Ferro, escritora
Carta abierta de Modesto Arocha a Alejandro Ríos
Del libro electrónico
y un debate extraviado
/ Marlene Morleón
En entredicho Feria Internacional del Libro de Miami /
NeoClubPress
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